La Seguridad Alimentaria y Nutricional en la Agenda Política de Guatemala – Food and nutrition security in the political agenda of Guatemala

(eng translation below)

La problemática alimentaria de Guatemala está determinada, en la última década, por la desigualdad social, que mantiene al 59%  de la población en condiciones de pobreza y en situación de vulnerabilidad alimentaria.

El importante informe del Relator Especial sobre los Derechos a la Alimentación Jean Ziegler en 2006 destacaba a Guatemala como el país de América Latina con mayores niveles de desnutrición crónica y expresaba su preocupación del no cumplimiento del objetivo 1 de los ODM. Esta preocupación de Ziegler se cumplió. La última encuesta ENCOVI, indica que la pobreza en Guatemala ha pasado del 51.2 por ciento en el 2006 a 59.3 en el 2014 y la extrema pobreza del 15.3 a 23.4 por ciento.

Al tratar los problemas centrales del país en la Agenda Nacional Compartida -construida por partidos políticos en el año 2002- se expresaba claramente los compromisos en la Agenda Política, indicando la necesidad de promover la generación de un nuevo modelo económico incluyente, basado en el crecimiento con equidad, en los recursos y posibilidades del país, su riqueza cultural y su biodiversidad, entendiendo la necesaria subsidiaridad como una responsabilidad del Estado, y como un derecho de la sociedad.

Sin embargo los cambios ofrecidos no se han sido cumplido. Un estudio realizado al programa Hambre Cero del último gobierno (2012-2015) concluía que dentro de sus debilidades para alcanzar el objetivo estaba, la no búsqueda de cambios estructurales en el país, que permitan verdaderamente combatir la pobreza y la desnutrición.

En Guatemala el 2% de la población es propietaria del 65% de la tierra, el modelo económico excluyente, no promueve el acceso a los medios de vida, especialmente a la tierra en propiedad o en alquiler, así como la calidad y acceso a otros recursos naturales y ambientales. Por el contrario, se ataca a los dirigentes y activistas de las comunidades en sus territorios, con el impulso desde el gobierno de un extractivismo autoritario. Así como la erosión de los activos genéticos del país, con políticas alimentarias y agrícolas, favorables al uso de recursos genéticamente modificados, convertir a la diversidad biológica del país en mercancía, sin salvaguardar el derecho de los pueblos indígenas  y campesinos a usar y controlar las semillas nativas. Ademas el uso insostenible del agua con sobre explotación y contaminación de las fuentes, con impactos terribles en la alimentación.

Para cumplir con el objetivo 2 de las ODS sobre combatir el hambre y lograr la Seguridad Alimentaria, Guatemala requiere de acciones políticas concretas que incluye la necesidad urgente del desarrollo de mercados internos competitivos, que generen empleo e ingresos y aseguren la existencia de alimentos que se puedan comprar.

Urge de la aprobación de la iniciativa Ley de Desarrollo Rural Integral, para que los próximos gobiernos lo puedan implementar. También urge del fondo verde internacional de CC para Guatemala, que aporte a la agroecología, la conservación de suelos, el mejoramiento de las condiciones productivas y la calidad de vida del interior del país, así como el fortalecimiento de la promoción de las energías nuevas y renovables.

A la vez requiere de la implementación de proyectos de inversión social que sean efectivamente equitativos hacia la población de escasos recursos, con transparencia, combatiendo el clientelismo político y la corrupción.

 

/Matilde Bajan

Project coordinator at CEMAT; Centro Mesoamericano de Estudios sobre Tecnología Apropiada 

 

Food and nutrition security in the political agenda of Guatemala

The last decade, the food-related problems of Guatemala has been determined by social inequality, which holds 59 % of the population in poverty and vulnerable to food insecurity.

The important report of the Special Rapporteur on the Right to Food, Jean Ziegler, stated in 2006 that Guatemala is the Latin American country with the highest levels of chronic malnutrition and expressed concerns of the non-fullfilment of Goal 1 of the MDGs. This concern of Ziegler was justified. The latest survey of ENCOVI, indicates that poverty in Guatemala has risen from 51.2 % in 2006 to 59.3 in 2014 and the extreme poverty from 15.3 to 23.4%.

To deal with the central problems of the country, it was in the ‘Shared National Agenda’ (built by political parties in 2002) clearly articulated the commitments made in the Guatemalan Political Agenda. It indicated the need to promote the creation of a new inclusive economic model, based on growth with equity of resources, capacities, its cultural richness and biodiversity – understanding the necessary subsidies as a state responsibility, and as a right of the society.

However, the offered changes have not been fulfilled. A study of the Zero Hunger program (a program by the previous government, 2012-2015) concluded that within their weaknesses to achieve the objective was the inability to find structural changes which would have enabled a real combat of poverty and malnutrition.

In Guatemala 2 %of the population owns 65% of the land. This exclusive economic model does not promote access to livelihood, especially land owned or rented, as well the quality and access to other natural and environmental resources. On the contrary, it attacks leaders and activists of communities with a boost of authoritarian extractivism from the government. The erosion of the country’s genetic assets is a consequence of the country’s food and agricultural policies which are favorable to the use of genetically modified resources, making the country’s biological diversity merchandise, without safeguarding the rights of indigenous peoples and peasants to the use and control of native seeds. Furthermore, the unsustainable use of water means exploitation and pollution of the sources, with terrible impacts on nutrition.

To comply with objective 2 of the SDGs – combating hunger and achieving food security, Guatemala requires concrete policy actions that includes the urgent need for the development of competitive domestic markets, that would generate employment and income and ensure the existence of food to buy.

This urges the adoption of the Law of Integral Rural Development so that future governments can implement it. It also urges the international Green Climate Fund to support Guatemala, which contributes to agroecology, soil conservation, improving production conditions and the quality of life within the country as well as strengthening the promotion of new and renewable energy.

At the same time Guatemala needs the implementation of social investment projects that are transparent, combating political patronage and corruption and are effectively equal to the population with scarce resources,

 

/Matilde Bajan

Project coordinator at CEMAT; Centro Mesoamericano de Estudios sobre Tecnología Apropiada 

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